Un espacio donde compartir inquietudes, emociones, sentimientos, palabras o simplemente silencios.
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jueves, 29 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Una espina envuelta en flor
Un beso en un lienzo, convertido en trazos, mis dedos son mis labios. Has hecho nacer un manantial que riegue las playas secas de mi corazón, olas que dibujen en sus arenas una sonrisa. Tu mirada es la mano que mueve mi pluma, que dibuja palabras mientras escribe trazos de carboncillo, la primera imagen de todo sueño, el sabor en mis labios en cada amanecer, mi sol tras las nubes, la lluvia que sacia mi sed.
No sé cuánto tiempo más aguantará mi mano extendida … invitándote a pasar al otro lado del rio, …, pero sí sé que de este lado en el que ahora nos encontramos siempre me tendrás.
Te deseo lo mejor Piltrafiya
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Ya no estás
Y de repente, sin saber cómo ni porqué, sin que nadie me dé explicaciones … me sueltas la mano, te alejas de mí. Me dejas sola en este mundo sin el calor de tu corazón, si el apoyo de tu hombro, sin la serenidad que me daba tu mirada, sin la paz de estar entre tus brazos. Vulnerable, una isla en el mar de la vida, sin corriente que seguir, sin sol que me caliente, sin olas que me hagan reír. Sola y sin ti, sin ti y sola, la oscuridad te arrebató de mis manos, pero nunca lo hará de mi corazón. El vacío que dejaste lo llené de tus recuerdos, que pesan como cuchillos en mi pecho, un peso que llevaré toda la vida con valentía y orgullo, porque aunque tu mano se volvió fría y gélida, aunque tu corazón ya no palpite, tus palabras resonarán en mi conciencia y al asomarme a las cristalinas aguas del rio … ahí estas tú, a mi lado sin estar, guardando mi alma, Porque soy parte de ti, porque eres parte de mi.
Ya no te siento coger mi mano pero si velar por mí en sueños, la oscuridad y el frío que te llevaron no me dejan verte, pero sí creo sentirte cuando todo mi suelo se tambalea.
Para ti amiga kakapo, te quiero mucho.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Desequilibrio
Una cuerda
que se tensa y se afloja,
que tensas y aflojas,
palabras sentidas sin sentido,
rarezas sin nombre ni apellidos,
miradas confusas,
gestos imprecisos.
Unos labios que no besan,
abrazos perdidos,
tiempo convertido en nada,
instantes impedidos.
Un tal vez que no es,
un momento equivocado,
soñando a destiempo,
iluso empeñado.
Viendo agua en el desierto,
una fuente en el camino,
espejismos de cariño
fríos como el hielo.
Hablar sin decir,
decir sin hablar,
caricias que no nacen,
difuntos besos por repartir.
Un volcán en erupción
sin lava que soltar,
tormenta silenciosa,
lluvia seca,
unos labios que no besan,
coherencia incoherente
del que siente y le duele.
martes, 15 de noviembre de 2011
Juntos
Asoman rayos de luz
en el horizonte de mi corazón,
se acerca un nuevo día,
llega un nuevo amor,
tu voz baña mis playas,
hoy seré más yo.
Llegaste a mi vida
y contigo el calor
que deshiela mis sentimientos
y me devuelve la ilusión.
Y cuando llegue la noche
no me sueltes la mano,
quédate conmigo
o llévame a tu lado,
soñemos entre las mismas sábanas,
juguemos a ser felices bajo mi manta.
Enséñame a quererte,
bebamos de la misma fuente,
recorramos la misma orilla,
crucemos juntos los puentes,
un mismo camino,
un mismo pasaporte.
lunes, 14 de noviembre de 2011
¿Por qué?
Me preguntas porqué
y no me salen las palabras.
Me preguntas porqué
y no te se explicar.
Es difícil vocalizar
lo que me haces sentir,
es difícil interpretar
las voces de mi corazón.
Sólo se que me haces reír,
que cada segundo sin ti se hace eterno,
que la voz me tiembla si te hablo,
que tus ojos me encandilan,
que tu mirada me ilumina,
que tus abrazos me dan paz,
que tus pasos me hacen latir,
que rompiste la calma dentro de mi,
que me has despertado,
que mis pies no tienen frío a tu lado,
liberaste mi fantasía,
me enseñaste el camino.
Sin ti,
era yo,
contigo,
soy más yo,
y aunque no quieras de mi
ni el calor de mi amor,
ni el sentir de mi pasión,
ahora soy más yo.
Siempre te llevaré
en la retina de mi corazón,
en la memoria de mi anhelo,
grabada con el fuego
que tu mirada me ha devuelto.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Renaciendo
Mi corazón se enamoró de una mirada
por su pasado cegada,
volvió a palpitar
con sangre de ilusión,
sabiendo que un mar de confusión
lo inundaría en su caminar.
De nuevo se ha puesto en pie,
sintiendo el temor de la duda,
la desesperación del desconocimiento,
buscándote en cada rostro,
hablándote con voz muda.
Turbaste la calma de mi interior,
desataste la tormenta en mi corazón,
un tornado de pasión
que me embriaga y descoloca,
que altera mis sentidos,
que da color a mis días
descubriendo sensaciones
que di por perdidas.
Una nueva estrella
da luz a mis noches,
inalcanzable,
inasequible
prohibida,
que ilumina a mi alrededor
los pequeños placeres de la vida.
No alcanzo a tocarte
pero me devolviste la ilusión,
y aunque nunca podré besarte,
ya siento tus labios en mi corazón.
domingo, 2 de octubre de 2011
Continúa tu camino
Tras el espesor de las negras nubes,
tras esa cima inalcanzable en la niebla,
tras un duro y oscuro día
continúa sonriendo la vida.
Entre los rayos de la tormenta
la alegría se torna borrosa,
las lágrimas nos ciegan,
el cansancio nos tambalea,
pero aún sonríe la vida.
Continúa tu camino,
por tortuoso que fuera,
hasta alcanzar la sombra de la gracia,
cobijarte tras su paz,
respirar su tranquilidad
y tomar fuerzas para seguir.
Rodeado de tormentas,
de granizos de penas,
siempre habrá al otro lado
una sonrisa llena de vida
esperando a que lleguemos al final,
para volver a empezar.
Porque sólo cuando la tristeza baña nuestros ojos,
porque sólo cuando la pena pesa más que nosotros
y resurgimos como el sol cada mañana,
saborearemos la vida en todo su esplendor,
viviremos cada segundo como semanas,
aferrándonos a ella con todas nuestras ganas,
sabiendo que en cualquier instante
el claro del camino se volverá frondoso,
y de ahí al caos solo hay un paso.
Y una vez retomado el sendero,
sólo espero encontrar la fuente de tus ojos,
que me de agua de ti,
gotas de esperanza y valentía,
para poner un pie delante del otro
y mirar al destino desafiante,
porque yo estoy aquí,
y sé lo que tarde o temprano estará ante mí,
una vida feliz.
tras esa cima inalcanzable en la niebla,
tras un duro y oscuro día
continúa sonriendo la vida.
Entre los rayos de la tormenta
la alegría se torna borrosa,
las lágrimas nos ciegan,
el cansancio nos tambalea,
pero aún sonríe la vida.
Continúa tu camino,
por tortuoso que fuera,
hasta alcanzar la sombra de la gracia,
cobijarte tras su paz,
respirar su tranquilidad
y tomar fuerzas para seguir.
Rodeado de tormentas,
de granizos de penas,
siempre habrá al otro lado
una sonrisa llena de vida
esperando a que lleguemos al final,
para volver a empezar.
Porque sólo cuando la tristeza baña nuestros ojos,
porque sólo cuando la pena pesa más que nosotros
y resurgimos como el sol cada mañana,
saborearemos la vida en todo su esplendor,
viviremos cada segundo como semanas,
aferrándonos a ella con todas nuestras ganas,
sabiendo que en cualquier instante
el claro del camino se volverá frondoso,
y de ahí al caos solo hay un paso.
Y una vez retomado el sendero,
sólo espero encontrar la fuente de tus ojos,
que me de agua de ti,
gotas de esperanza y valentía,
para poner un pie delante del otro
y mirar al destino desafiante,
porque yo estoy aquí,
y sé lo que tarde o temprano estará ante mí,
una vida feliz.
viernes, 26 de agosto de 2011
Sin saber porqué
Sin saber cómo ni porqué,
a sabiendas de que no puede ser,
quiero que sea lo imposible,
lo que en su día ya fue,
lo que hoy por hoy no es
y que de dejar pasar
nunca será.
Sin saber porqué,
quiero lo que quiero,
porque lo quiero,
porque mi alma me lo pide a gritos,
porque sin ti no soy,
porque sin ti no hay razón de ser.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
se que te quiero,
se que ocupas mis pensamientos,
se que eres parte de mi sin ser.
Sin saber porqué,
y quizás por eso,
se que no soy sin ti,
que mi sangre no es sangre
sin no corre por tus venas,
que el aire no es aire
si no compartimos pecho.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
te quiero porque te quiero,
y sin más porqué ...
te quiero.
a sabiendas de que no puede ser,
quiero que sea lo imposible,
lo que en su día ya fue,
lo que hoy por hoy no es
y que de dejar pasar
nunca será.
Sin saber porqué,
quiero lo que quiero,
porque lo quiero,
porque mi alma me lo pide a gritos,
porque sin ti no soy,
porque sin ti no hay razón de ser.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
se que te quiero,
se que ocupas mis pensamientos,
se que eres parte de mi sin ser.
Sin saber porqué,
y quizás por eso,
se que no soy sin ti,
que mi sangre no es sangre
sin no corre por tus venas,
que el aire no es aire
si no compartimos pecho.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
te quiero porque te quiero,
y sin más porqué ...
te quiero.
Tu sonrisa, su bandera (III)
Es el recuerdo de tus latidos
quien me da vida a los sueños,
el que mueve mis pensamientos,
el que me enciende por dentro.
Es el recuerdo de tus labios
quien me da calor por las noches,
el que me hace sonreír en soledad,
el que me invade de paz.
Es el recuerdo de tu piel
quién me arropa en la melancolía,
el que me abrió los ojos
para descubrir la pasión.
Es el recuerdo de tu mirada
quién me sosiega durante el día,
el que me calma en la tempestad,
el que me guía en la oscuridad.
Es el recuerdo de tu sonrisa
el que iza cada noche mi corazón
antes de salir a navegar entre ilusiones
y por mar … tu amor.
quien me da vida a los sueños,
el que mueve mis pensamientos,
el que me enciende por dentro.
Es el recuerdo de tus labios
quien me da calor por las noches,
el que me hace sonreír en soledad,
el que me invade de paz.
Es el recuerdo de tu piel
quién me arropa en la melancolía,
el que me abrió los ojos
para descubrir la pasión.
Es el recuerdo de tu mirada
quién me sosiega durante el día,
el que me calma en la tempestad,
el que me guía en la oscuridad.
Es el recuerdo de tu sonrisa
el que iza cada noche mi corazón
antes de salir a navegar entre ilusiones
y por mar … tu amor.
Tu sonrisa, su bandera (II)
Presente con olor a pasado,
pies enterrados en arena mojada,
memoria de un corazón anclado,
raíces que no respiran nada.
Un suspiro que no sale,
agua estancada,
un cigarro que no se consume,
ojos encerrados en una mirada.
Amor descolorido
que tiñe todo sentimiento,
voz muda
con sabor a arrepentimiento.
Pasos de un camino
que ya fueron dados,
cuyas huellas no se borran
con este aire helado.
¿Corazón vacío
que ya todo lo ha dado?
Aferrado a su pasado
para poder sentirse vivo
cuando en las oscuras noches
le invade por dentro el frío.
Escribir para olvidar,
dejando en el espejo
un leve reflejo
de lo que llegué a dar.
Porque un día sonreí de pasión,
y con cada segundo
se hunde más en el olvido
el recuerdo de esa sensación.
Y con manos de hierro
forjadas en tu calor,
rescato del infierno del olvido
de tus labios su sabor,
de tu mirada su paciencia,
de tu piel su tacto,
de tus manos sus caricias,
de ti …
rescato tanto …
pies enterrados en arena mojada,
memoria de un corazón anclado,
raíces que no respiran nada.
Un suspiro que no sale,
agua estancada,
un cigarro que no se consume,
ojos encerrados en una mirada.
Amor descolorido
que tiñe todo sentimiento,
voz muda
con sabor a arrepentimiento.
Pasos de un camino
que ya fueron dados,
cuyas huellas no se borran
con este aire helado.
¿Corazón vacío
que ya todo lo ha dado?
Aferrado a su pasado
para poder sentirse vivo
cuando en las oscuras noches
le invade por dentro el frío.
Escribir para olvidar,
dejando en el espejo
un leve reflejo
de lo que llegué a dar.
Porque un día sonreí de pasión,
y con cada segundo
se hunde más en el olvido
el recuerdo de esa sensación.
Y con manos de hierro
forjadas en tu calor,
rescato del infierno del olvido
de tus labios su sabor,
de tu mirada su paciencia,
de tu piel su tacto,
de tus manos sus caricias,
de ti …
rescato tanto …
sábado, 30 de julio de 2011
Tu sonrisa, su bandera (I)
Mil palabras en cada suspiro,
un silencio lleno de argumentos,
besos a la nada imaginando tu rostro,
caricias al vacío cargadas de sentimientos,
miradas que lo dicen todo
y cabizbajas no tienen respuesta.
Abrazos al aire que me rodea,
guiños que se pierden en el horizonte,
tiempo que se lleva la marea.
Una caja llena de recuerdos,
eternos y presentes,
páginas con tu nombre,
lágrimas secas que no sientes.
Sobreviviendo en la memoria del corazón
sin querer dejar este mundo,
latiendo al mismo son
que mis labios te anhelan.
Retumban sus voces en mi interior
reclamando tus sonrisa,
vela que no se apaga
por más que sopla la brisa.
Enterrados bajo mi piel
intentan escapar al olvido,
tatuados con pasión,
indiferentes a su destino.
Burlando el paso del tiempo,
agazapados y escondidos,
ladrones de instantes,
caprichosos bandidos.
un silencio lleno de argumentos,
besos a la nada imaginando tu rostro,
caricias al vacío cargadas de sentimientos,
miradas que lo dicen todo
y cabizbajas no tienen respuesta.
Abrazos al aire que me rodea,
guiños que se pierden en el horizonte,
tiempo que se lleva la marea.
Una caja llena de recuerdos,
eternos y presentes,
páginas con tu nombre,
lágrimas secas que no sientes.
Sobreviviendo en la memoria del corazón
sin querer dejar este mundo,
latiendo al mismo son
que mis labios te anhelan.
Retumban sus voces en mi interior
reclamando tus sonrisa,
vela que no se apaga
por más que sopla la brisa.
Enterrados bajo mi piel
intentan escapar al olvido,
tatuados con pasión,
indiferentes a su destino.
Burlando el paso del tiempo,
agazapados y escondidos,
ladrones de instantes,
caprichosos bandidos.
Duerme conmigo esta noche
Déjame dormir contigo esta noche,
hazme un hueco en la esquina de tu cama,
arroparnos con las sábanas de tu corazón,
haremos de mi alma un edredón
que nos de calor en esta noche,
en la que la fría soledad de la melancolía
congela los recuerdos
que cuelgan agónicos de tus labios,
que se aferran con fuerza a tus párpados
para no perder la imagen de tus ojos.
Duerme conmigo en un sólo respirar
hasta que el sol nos ahogue con su luz y nos separe,
aunque en mi interior la sangre seguirá fluyendo
al son de tus latidos,
aunque cada poro de mi piel huela a ti.
Duerme conmigo esta noche y dejaré de soñarte,
para por un instante vivirte.
Ven, dame tu mano,
cada vez más cerca mis labios de su ilusión,
mi piel de ti,
un eclipse de pasión,
ternura y amor,
en un cielo que es nuestra historia,
mi razón de ser,
lo que me hace abrir los ojos
con cada amanecer,
el agua que me riega por dentro a cada instante.
Ven, duerme conmigo esta noche,
déjame dormir con una sonrisa una vez más.
hazme un hueco en la esquina de tu cama,
arroparnos con las sábanas de tu corazón,
haremos de mi alma un edredón
que nos de calor en esta noche,
en la que la fría soledad de la melancolía
congela los recuerdos
que cuelgan agónicos de tus labios,
que se aferran con fuerza a tus párpados
para no perder la imagen de tus ojos.
Duerme conmigo en un sólo respirar
hasta que el sol nos ahogue con su luz y nos separe,
aunque en mi interior la sangre seguirá fluyendo
al son de tus latidos,
aunque cada poro de mi piel huela a ti.
Duerme conmigo esta noche y dejaré de soñarte,
para por un instante vivirte.
Ven, dame tu mano,
cada vez más cerca mis labios de su ilusión,
mi piel de ti,
un eclipse de pasión,
ternura y amor,
en un cielo que es nuestra historia,
mi razón de ser,
lo que me hace abrir los ojos
con cada amanecer,
el agua que me riega por dentro a cada instante.
Ven, duerme conmigo esta noche,
déjame dormir con una sonrisa una vez más.
lunes, 4 de julio de 2011
Un beso
Venzo el peso de las cadenas
de la inseguridad y el miedo,
corazón perplejo
ante la protagonista de mis sueños,
compañera en el sendero,
dueña de mis besos.
Una sonrisa une nuestros cuerpos,
un lazo débil pero tierno,
una cómplice mirada
que detiene el tiempo.
El deseo acaricia tus labios,
los surcos de tu corazón,
mientras sientes como tu piel
se impregna de pasión.
El calor derrite los pensamientos,
la música vibra en nuestro interior
como nubes que se abrazan
y se hacen una bajo el sol.
Tus labios son mis labios,
mi piel es tu piel,
dos corazones abrazados
sin saber quién es quién.
Un segundo en la memoria
que perdurará para siempre
como sueño alcanzado,
deseo latente
que por un instante fue logrado.
de la inseguridad y el miedo,
corazón perplejo
ante la protagonista de mis sueños,
compañera en el sendero,
dueña de mis besos.
Una sonrisa une nuestros cuerpos,
un lazo débil pero tierno,
una cómplice mirada
que detiene el tiempo.
El deseo acaricia tus labios,
los surcos de tu corazón,
mientras sientes como tu piel
se impregna de pasión.
El calor derrite los pensamientos,
la música vibra en nuestro interior
como nubes que se abrazan
y se hacen una bajo el sol.
Tus labios son mis labios,
mi piel es tu piel,
dos corazones abrazados
sin saber quién es quién.
Un segundo en la memoria
que perdurará para siempre
como sueño alcanzado,
deseo latente
que por un instante fue logrado.
domingo, 22 de mayo de 2011
Mi corazón
Alzo la vista al techo de mi corazón
y está sellado por todos lados.
Un nubarrón negro y espeso le cubre,
le niega todo rayo de luz.
El fango de la tormenta todo lo llena,
sin una vía de escape para las emociones,
pasión en bruto sin drenaje.
Un corazón, mi corazón,
órgano enmohecido sin luz de vida,
escamas de soledad alrededor adheridas,
polvo de tristeza lo envuelve.
Fango y más fango, donde chapotean,
inconscientes de lo que les rodea,
la felicidad y esperanza.
Y con la mirada triste tras la ventana,
desfigurado por las gotas de agua,
el amor les observa pesimista y cabizbajo,
envidioso de la ignorancia, enojado,
desesperado por la pesadumbre que respira y le abate.
Sintiéndose castigado por el pasado,
con lágrimas en los ojos
que se pierden en las grietas del mañana.
Se ve reflejado en el cristal y
no se reconoce, gris, frío, sólo, árido como la nada.
Una mirada más a fuera,
una mirada más que le hunde en la desgracia
de la soledad de sentimiento.
Sin sangre que le de calor,
sin sangre que le de vida, sin ti.
y está sellado por todos lados.
Un nubarrón negro y espeso le cubre,
le niega todo rayo de luz.
El fango de la tormenta todo lo llena,
sin una vía de escape para las emociones,
pasión en bruto sin drenaje.
Un corazón, mi corazón,
órgano enmohecido sin luz de vida,
escamas de soledad alrededor adheridas,
polvo de tristeza lo envuelve.
Fango y más fango, donde chapotean,
inconscientes de lo que les rodea,
la felicidad y esperanza.
Y con la mirada triste tras la ventana,
desfigurado por las gotas de agua,
el amor les observa pesimista y cabizbajo,
envidioso de la ignorancia, enojado,
desesperado por la pesadumbre que respira y le abate.
Sintiéndose castigado por el pasado,
con lágrimas en los ojos
que se pierden en las grietas del mañana.
Se ve reflejado en el cristal y
no se reconoce, gris, frío, sólo, árido como la nada.
Una mirada más a fuera,
una mirada más que le hunde en la desgracia
de la soledad de sentimiento.
Sin sangre que le de calor,
sin sangre que le de vida, sin ti.
Te quiero sin quererte
Te quiero sin quererte porque al no amarte … te amo. Incongruencias tan coherentes como la luna en un día soleado.
Te quiero desde dentro para no quererte hacia fuera. No amándote te amo en silencio porque te amo.
Porque una sonrisa tuya me da vida y si te amo no la tengo, por eso te amo desde dentro.
Porque una mirada tuya llena mis labios sin quererte … porque te quiero.
Te quiero sin quererte porque no me amas mientras te amo. Porque estoy lleno de sentimiento y pasión que consumen mi corazón de lado a lado.
Una pluma, un papel, … , así te amo. Te amo cuando estoy conmigo mismo porque yo solo te amo. El humo de un cigarro y una tenue luz me acompañan al son del roce del papel por mi amor, me acompañan mientras te amo en soledad.
Sólo, te amo, y porque te amo estoy sólo. Porque tu lo llenas todo, egoísmo de un pasado, porque te abrazo y te secuestro sin dejarte salir de este baúl en el que me he transformado.
Sin amarte te amo porque al no quererte te quiero.
Te quiero desde dentro para no quererte hacia fuera. No amándote te amo en silencio porque te amo.
Porque una sonrisa tuya me da vida y si te amo no la tengo, por eso te amo desde dentro.
Porque una mirada tuya llena mis labios sin quererte … porque te quiero.
Te quiero sin quererte porque no me amas mientras te amo. Porque estoy lleno de sentimiento y pasión que consumen mi corazón de lado a lado.
Una pluma, un papel, … , así te amo. Te amo cuando estoy conmigo mismo porque yo solo te amo. El humo de un cigarro y una tenue luz me acompañan al son del roce del papel por mi amor, me acompañan mientras te amo en soledad.
Sólo, te amo, y porque te amo estoy sólo. Porque tu lo llenas todo, egoísmo de un pasado, porque te abrazo y te secuestro sin dejarte salir de este baúl en el que me he transformado.
Sin amarte te amo porque al no quererte te quiero.
Sobrevivo
Con tu primera mirada me robaste los sentidos, mi capacidad de pensar en otra cosa que no seas tu, hiciste tuyos mis ojos.
Con tu primer abrazo te aferraste a mi alma, invadiste mi mente y tomaste como prisioneras cada célula de mi cuerpo.
Con tu primer beso ya me enamoraste, impregnaste de ti mis labios, grabaste con el fuego del amor tu nombre en ellos, te llevaste mi corazón.
Con tu primera caricia despertaste la pasión en mi, erizaste cada pelo de mi piel, removiste mi interior, encendiste mi calor.
Con tu último adiós, …, me mataste con tu último adiós. Y sólo contemplo un ir y devenir de recuerdos plasmados con tinta, que son el único fluido que corre ahora por mis venas.
Ya no siento lo que siento, sino recuerdo. Ya no vivo, sobrevivo. Mi corazón ya no late, no palpita, sólo grita tu nombre, evoca tu pasado para crearse un presente.
Me enseñaste la luz y ahora no tengo velas que iluminen mi interior.
Cada vez que estoy a tu lado muero un poco más porque te quiero sin poder quererte. Mis palabras surgen del corazón y según salen de mis labios, …, el amor se convierte en querer, y la pasión en amistad.
Mi mirada nace cariñosa, cómplice y tierna pero a ti llega amistosa y fraternal. Mis besos surgen de mis entrañas, de lo más ardiente de mi alma para tornarse en tus mejillas en algo inocente sin más.
Te amo sin poder amarte, sin poder demostrarte que sin ti no tengo suelo que me sustente, ni oxigeno que me de vida. Sin ti mi sangre no es sangre, los colores pierden su brillo, no hay luz en el camino.
Y es por eso que me aferro a tu amistad, porque me da un respiro para poder seguir vivo. Una bocanada más de aire, una penumbra en la oscuridad. Y cegado por el miedo a dejar de existir … me conformo con sobrevivir.
Con tu primer abrazo te aferraste a mi alma, invadiste mi mente y tomaste como prisioneras cada célula de mi cuerpo.
Con tu primer beso ya me enamoraste, impregnaste de ti mis labios, grabaste con el fuego del amor tu nombre en ellos, te llevaste mi corazón.
Con tu primera caricia despertaste la pasión en mi, erizaste cada pelo de mi piel, removiste mi interior, encendiste mi calor.
Con tu último adiós, …, me mataste con tu último adiós. Y sólo contemplo un ir y devenir de recuerdos plasmados con tinta, que son el único fluido que corre ahora por mis venas.
Ya no siento lo que siento, sino recuerdo. Ya no vivo, sobrevivo. Mi corazón ya no late, no palpita, sólo grita tu nombre, evoca tu pasado para crearse un presente.
Me enseñaste la luz y ahora no tengo velas que iluminen mi interior.
Cada vez que estoy a tu lado muero un poco más porque te quiero sin poder quererte. Mis palabras surgen del corazón y según salen de mis labios, …, el amor se convierte en querer, y la pasión en amistad.
Mi mirada nace cariñosa, cómplice y tierna pero a ti llega amistosa y fraternal. Mis besos surgen de mis entrañas, de lo más ardiente de mi alma para tornarse en tus mejillas en algo inocente sin más.
Te amo sin poder amarte, sin poder demostrarte que sin ti no tengo suelo que me sustente, ni oxigeno que me de vida. Sin ti mi sangre no es sangre, los colores pierden su brillo, no hay luz en el camino.
Y es por eso que me aferro a tu amistad, porque me da un respiro para poder seguir vivo. Una bocanada más de aire, una penumbra en la oscuridad. Y cegado por el miedo a dejar de existir … me conformo con sobrevivir.
lunes, 2 de mayo de 2011
Silencio
No consigo moverme, alzar la mano y alcanzar una puerta que tras de si esconde mil posibles preguntas o ninguna, mil respuestas o silencio, complicidad o desconcierto.
Apostado en las escaleras de tu portal a tan solo unos pisos de distancia, una guerra impregnada de temor entre mente y corazón se apodera de mi, temblando de miedo y envuelto en un sudor frío, con el alma encogida ante los gritos de mi conciencia.
El tiempo se enlentece, escuchando el paso de cada segundo, la brisa se torna huracán en mi corazón, paralizado, donde las llamas del infierno me enseñan un posible futuro a tan sólo unos minutos de distancia. No veo la luz que contrarreste tanta oscuridad, una señal.
Tantas posibilidades, tantas alternativas, y en mi solo cala el rechazo, que todo lo llena, que se hace grande ante el resto, bañando de soledad mi mirada.
Sintiéndome caer en el vacío, abrirte mi corazón después de tanto tiempo, poniendo un pie en el abismo. Un suicidio programado. Un desierto de polvo y arena se extiende ante mi, llanura yerma y seca, pedregal de silencios. Carente de todo resquicio de vida, recuerdo de abusos del pasado, un futuro incierto a partir de este mismo segundo.
El miedo gana la batalla, me enmudece las palabras, alma al suelo, corazón herido, débil, escondido, temeroso. Una vez más me doy la vuelta, la espalda a tanto sentimiento, invadido por la recompensa del cobarde, una amistad que mina poco a poco mi voluntad, mis ganas de amar, sembrando indiferencia ante toda emoción sujeta al amor.
Apostado en las escaleras de tu portal a tan solo unos pisos de distancia, una guerra impregnada de temor entre mente y corazón se apodera de mi, temblando de miedo y envuelto en un sudor frío, con el alma encogida ante los gritos de mi conciencia.
El tiempo se enlentece, escuchando el paso de cada segundo, la brisa se torna huracán en mi corazón, paralizado, donde las llamas del infierno me enseñan un posible futuro a tan sólo unos minutos de distancia. No veo la luz que contrarreste tanta oscuridad, una señal.
Tantas posibilidades, tantas alternativas, y en mi solo cala el rechazo, que todo lo llena, que se hace grande ante el resto, bañando de soledad mi mirada.
Sintiéndome caer en el vacío, abrirte mi corazón después de tanto tiempo, poniendo un pie en el abismo. Un suicidio programado. Un desierto de polvo y arena se extiende ante mi, llanura yerma y seca, pedregal de silencios. Carente de todo resquicio de vida, recuerdo de abusos del pasado, un futuro incierto a partir de este mismo segundo.
El miedo gana la batalla, me enmudece las palabras, alma al suelo, corazón herido, débil, escondido, temeroso. Una vez más me doy la vuelta, la espalda a tanto sentimiento, invadido por la recompensa del cobarde, una amistad que mina poco a poco mi voluntad, mis ganas de amar, sembrando indiferencia ante toda emoción sujeta al amor.
martes, 26 de abril de 2011
Reflexiones de un niño
Un azul pálido al horizonte delimita las nubes y el mar. Un mar que hoy ruge con fuerza, haciendo ahínco sobre las rocas a las que golpea, de las que arranca partículas poco a poco y con verdadera crueldad para formas las luego tan bellas playas. Un mar que suelta con furia sus blancos brazos para atrapar un palmo más de tierra. Un rugir fácil de confundir con el eco de la conciencia.
Sí, la conciencia, esa vocecita, a veces tímida y que otras grita, te guía por el sendero de la vida. Ese otro “yo” que te juzga y te critica, que te alaba y te suscita, que te hace llorar unas veces de pena y otras de alegría. Compañera de por vida, esposada sin permiso a las muñecas de tu moral y tu justicia, verdugo de tus palabras y juez de tus actos.
Pues mi conciencia y yo, unidos en la intimidad del papel y al tinta, nos volvemos a encontrar cara cara, entre el rugir de las olas y la leve luz que desprende una luna atrapada por las oscuras nubes. Una vez más la voz de mi conciencia me pregunta, me cuestiona sin cesar el rumbo que decido llevar. Rumbo guiado por un faro en malas condiciones, cuya bombilla que me ha de salvar se sujeta a las condiciones del libre albedrío, al ir y devenir de las circunstancias que me rodean, a cada segundo que transcurre, a cada molécula de oxígeno que respiro.
Y no es más que el reflejo de un futuro incierto, de una inseguridad tan segura que rebosa miedo. Miedo a la incertidumbre del mañana.
Y a sabiendas que el amor es el único impulsor de las conciencias perdidas de razón, llamo a ese rojizo sentimiento a que me abrace entre sus cálidas emociones y me proporcione la seguridad y protección que yo no supe trabajar. Pero como hijo de todo padre sabe, el amor es más incierto que cualquier faro, que cualquier ola, la cual nunca aciertas a decir cuando romperá. Por lo que mal parche para tan gran herida fui a elegir.
Y contradicción tras contradicción hago del parche mi salvación, puesto que hoy respiro el presente con olor a pasado, y no el futuro, y el remedio inminente es más sano para mí que una cura a largo plazo sin saber si la llegaré a conseguir.
Y aunque todas estas palabras escritas de mano de un niño con cuerpo de hombre y corazón desangrado carezcan de sentido, todo aquel que en su destino tenga escrito leerlas comprenderá el motivo que me incita a decirlo, la ilusión de la juventud, el temor a crecer.
Sí, la conciencia, esa vocecita, a veces tímida y que otras grita, te guía por el sendero de la vida. Ese otro “yo” que te juzga y te critica, que te alaba y te suscita, que te hace llorar unas veces de pena y otras de alegría. Compañera de por vida, esposada sin permiso a las muñecas de tu moral y tu justicia, verdugo de tus palabras y juez de tus actos.
Pues mi conciencia y yo, unidos en la intimidad del papel y al tinta, nos volvemos a encontrar cara cara, entre el rugir de las olas y la leve luz que desprende una luna atrapada por las oscuras nubes. Una vez más la voz de mi conciencia me pregunta, me cuestiona sin cesar el rumbo que decido llevar. Rumbo guiado por un faro en malas condiciones, cuya bombilla que me ha de salvar se sujeta a las condiciones del libre albedrío, al ir y devenir de las circunstancias que me rodean, a cada segundo que transcurre, a cada molécula de oxígeno que respiro.
Y no es más que el reflejo de un futuro incierto, de una inseguridad tan segura que rebosa miedo. Miedo a la incertidumbre del mañana.
Y a sabiendas que el amor es el único impulsor de las conciencias perdidas de razón, llamo a ese rojizo sentimiento a que me abrace entre sus cálidas emociones y me proporcione la seguridad y protección que yo no supe trabajar. Pero como hijo de todo padre sabe, el amor es más incierto que cualquier faro, que cualquier ola, la cual nunca aciertas a decir cuando romperá. Por lo que mal parche para tan gran herida fui a elegir.
Y contradicción tras contradicción hago del parche mi salvación, puesto que hoy respiro el presente con olor a pasado, y no el futuro, y el remedio inminente es más sano para mí que una cura a largo plazo sin saber si la llegaré a conseguir.
Y aunque todas estas palabras escritas de mano de un niño con cuerpo de hombre y corazón desangrado carezcan de sentido, todo aquel que en su destino tenga escrito leerlas comprenderá el motivo que me incita a decirlo, la ilusión de la juventud, el temor a crecer.
Te ví
Anoche te vi,
y me golpeó un sentimiento,
bofetada en todo el alma
por apartar de mi
a la persona que más quiero.
Como el ángel a la virgen,
como la gaviota al marinero perdido,
como gota de agua en el desierto,
un rayo de luz en la oscuridad,
así te apareciste ante mí
hace ya mucho tiempo.
Y ahora de mi mente no te vas,
deslumbrado por el color de tus ojos,
por el recuerdo de tus besos,
por el cariño de tus abrazos,
por las caricias de tus dedos.
Pusiste rumbo a mi vida,
le diste un timón con el que navegar,
una vela con la que avanzar,
pies con los que caminar.
Me enseñaste sentimientos desconocidos,
caricias que a cualquiera estremecerían,
sonrisas que alegrarían la mayor de las penas,
miradas que a una piedra enternecerían.
Me diste compañía en mis momentos más solos,
luz en la oscuridad para ver por donde pisar,
me diste la vida,
tu amor,
tu piel,
tu corazón,
tus sentimientos y emociones,
tu ternura y pasión.
Me entregaste tu corazón en bandeja de oro,
y no supe aprovecharlo.
El sol deseca ahora mi corazón,
sequía de sentimientos
con rayos de desesperación,
la razón sin razón
y el amar sin amor.
y me golpeó un sentimiento,
bofetada en todo el alma
por apartar de mi
a la persona que más quiero.
Como el ángel a la virgen,
como la gaviota al marinero perdido,
como gota de agua en el desierto,
un rayo de luz en la oscuridad,
así te apareciste ante mí
hace ya mucho tiempo.
Y ahora de mi mente no te vas,
deslumbrado por el color de tus ojos,
por el recuerdo de tus besos,
por el cariño de tus abrazos,
por las caricias de tus dedos.
Pusiste rumbo a mi vida,
le diste un timón con el que navegar,
una vela con la que avanzar,
pies con los que caminar.
Me enseñaste sentimientos desconocidos,
caricias que a cualquiera estremecerían,
sonrisas que alegrarían la mayor de las penas,
miradas que a una piedra enternecerían.
Me diste compañía en mis momentos más solos,
luz en la oscuridad para ver por donde pisar,
me diste la vida,
tu amor,
tu piel,
tu corazón,
tus sentimientos y emociones,
tu ternura y pasión.
Me entregaste tu corazón en bandeja de oro,
y no supe aprovecharlo.
El sol deseca ahora mi corazón,
sequía de sentimientos
con rayos de desesperación,
la razón sin razón
y el amar sin amor.
lunes, 25 de abril de 2011
Sin ti
Sumergido en el vacío
que dejaron tus besos,
sumergido en las sábanas
que descubrieron tu cuerpo,
nado en la nostalgia
que de ti me ha hecho preso.
Respiro tu esencia,
siento tu calor,
me estremezco con el eco
de los latidos de tu corazón.
Rodeado de ti sin ti,
rodeado de todo sin nada,
rodeado de amor en soledad,
de luz en la oscuridad.
La melancolía se hizo dueña
de todo lo que me rodea,
de cada foto,
de cada carta,
de cada baldosa
que pisaste descalza.
Se me encoge el alma
de tu sonrisa bañada,
se me encoge el corazón
necesitado de tu calor,
adicto a tu presencia,
privado de tus labios y su sabor.
Necesito el aroma de tu piel,
decir que te quiero,
saborear tus caricias,
el recuerdo de aquel beso.
Necesito tus abrazos,
que me penetre tu mirada,
cogerte de las manos
y sentirte enamorada.
que dejaron tus besos,
sumergido en las sábanas
que descubrieron tu cuerpo,
nado en la nostalgia
que de ti me ha hecho preso.
Respiro tu esencia,
siento tu calor,
me estremezco con el eco
de los latidos de tu corazón.
Rodeado de ti sin ti,
rodeado de todo sin nada,
rodeado de amor en soledad,
de luz en la oscuridad.
La melancolía se hizo dueña
de todo lo que me rodea,
de cada foto,
de cada carta,
de cada baldosa
que pisaste descalza.
Se me encoge el alma
de tu sonrisa bañada,
se me encoge el corazón
necesitado de tu calor,
adicto a tu presencia,
privado de tus labios y su sabor.
Necesito el aroma de tu piel,
decir que te quiero,
saborear tus caricias,
el recuerdo de aquel beso.
Necesito tus abrazos,
que me penetre tu mirada,
cogerte de las manos
y sentirte enamorada.
Te conozco sin saber de ti
Se como eres desde el día en que nací, desde mi primera bocanada de aire, desde que oí por primera vez la voz de mi madre. Sé cómo eres desde que mi corazón comenzó a latir, desde que un rayo de luz rozo mi piel por primera vez, desde que me di cuenta que podía mover los dedos de los pies, desde que el tiempo es tiempo en mí, desde que rebosó por primera vez una lagrima de mis ojos, desde que mis labios conocieron la sonrisa, desde que mi piel se dio de bruces con el deseo, desde que se me erizaron por primera vez los pelos, desde el primer suspiro, desde el primer bostezo, desde el primer guiño, el primer gesto. Sé cómo eres desde que comencé a imaginarte, desde que empecé a soñarte, desde que te sentí dentro de mi sin estar ni ser.
Sé cómo eres desde mi primer beso sin ser tus labios los que rozaban, desde mi primera caricia en piel que no era tuya. Sé cómo eres desde siempre, pero también desde nunca. Se cuan ardiente es tu corazón pero no su color, se cuan bien sabe tu boca pero no su perfil, se lo bien que hueles pero no a que, se cómo es abrazarte pero sin sentir tu pecho contra el mío, se cómo es tu mirada sin saber el color de tus ojos, la sensación de tu cabello entre mis dedos sin saber si es largo o corto.
Te conozco desde siempre sin conocerte, sé que existes porque te siento, pero sin sentirte. Sé que leerás estas palabras sin llegar a saber de su existencia, sé que me escuchas el pensamiento en este mismo instante, aunque no me oigas.
Eres real, me niego a aceptar que nunca naciste, sé que estás ahí, a la vuelta de la esquina, pero que nunca hemos coincidido, aun no era el momento, teníamos que aprender de nuestros errores, perfeccionarnos en el arte del amar para así darnos lo mejor el uno al otro.
Un día de estos, cuando dejemos de buscarnos, tropezaremos por la calle, mientras pensábamos el uno en el otro sin saberlo, alzaremos la vista y encontraremos todas esas cosas que ya sabíamos que estaban ahí pero que nunca vimos, y una mirada valdrá para aunarnos en un lazo que nada ni nadie desatara, porque no tendremos que luchar contra nada ni nadie, porque no se pude luchar contra lo que está escrito, porque yo soy tú y tu eres yo, porque somos uno en dos cuerpos diferentes, que se perdieron al nacer, un alma dividida en busca de su fiel compañera, porque no seremos novios, ni pareja, ni ningún adjetivo que se le parezca, solo podrá definirnos la palabra compañeros, en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas, compañeros de por vida por mutuo deseo.
Sé cómo eres desde mi primer beso sin ser tus labios los que rozaban, desde mi primera caricia en piel que no era tuya. Sé cómo eres desde siempre, pero también desde nunca. Se cuan ardiente es tu corazón pero no su color, se cuan bien sabe tu boca pero no su perfil, se lo bien que hueles pero no a que, se cómo es abrazarte pero sin sentir tu pecho contra el mío, se cómo es tu mirada sin saber el color de tus ojos, la sensación de tu cabello entre mis dedos sin saber si es largo o corto.
Te conozco desde siempre sin conocerte, sé que existes porque te siento, pero sin sentirte. Sé que leerás estas palabras sin llegar a saber de su existencia, sé que me escuchas el pensamiento en este mismo instante, aunque no me oigas.
Eres real, me niego a aceptar que nunca naciste, sé que estás ahí, a la vuelta de la esquina, pero que nunca hemos coincidido, aun no era el momento, teníamos que aprender de nuestros errores, perfeccionarnos en el arte del amar para así darnos lo mejor el uno al otro.
Un día de estos, cuando dejemos de buscarnos, tropezaremos por la calle, mientras pensábamos el uno en el otro sin saberlo, alzaremos la vista y encontraremos todas esas cosas que ya sabíamos que estaban ahí pero que nunca vimos, y una mirada valdrá para aunarnos en un lazo que nada ni nadie desatara, porque no tendremos que luchar contra nada ni nadie, porque no se pude luchar contra lo que está escrito, porque yo soy tú y tu eres yo, porque somos uno en dos cuerpos diferentes, que se perdieron al nacer, un alma dividida en busca de su fiel compañera, porque no seremos novios, ni pareja, ni ningún adjetivo que se le parezca, solo podrá definirnos la palabra compañeros, en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas, compañeros de por vida por mutuo deseo.
domingo, 24 de abril de 2011
Tan sólo fué un sueño
Anoche soñé que la realidad superaba la ficción,
anoche soñé que te soñaba,
anoche soñé con tu pelo largo,
con tus bellos ojos,
reflejos de un atardecer,
espejos de tu alma.
Anoche soñé que te soñaba,
cautivado por tu mirada,
por la ternura de tus labios,
deseo de dioses,
y de ángeles, pecado.
Anoche soñé que te soñaba,
y que a tu piel le susurraba
la pasión que en mi crecía,
mientras nuestros dedos se entrelazaban
como el árbol de la vida.
Anoche soñé que te soñaba,
y tan duro despertar tuve
que soñé que me suicidaba
para caer de nuevo en las garras
de los labios que antes me besaban.
Anoche soñé que te soñaba,
y al despertarme del despertar
sentí como las hadas de los sueños
te arrancaban de mi almohada,
dejando en ella el calor de tu rostro,
rastro de lo que una noche fue sin ser,
de un sueño que soñé.
anoche soñé que te soñaba,
anoche soñé con tu pelo largo,
con tus bellos ojos,
reflejos de un atardecer,
espejos de tu alma.
Anoche soñé que te soñaba,
cautivado por tu mirada,
por la ternura de tus labios,
deseo de dioses,
y de ángeles, pecado.
Anoche soñé que te soñaba,
y que a tu piel le susurraba
la pasión que en mi crecía,
mientras nuestros dedos se entrelazaban
como el árbol de la vida.
Anoche soñé que te soñaba,
y tan duro despertar tuve
que soñé que me suicidaba
para caer de nuevo en las garras
de los labios que antes me besaban.
Anoche soñé que te soñaba,
y al despertarme del despertar
sentí como las hadas de los sueños
te arrancaban de mi almohada,
dejando en ella el calor de tu rostro,
rastro de lo que una noche fue sin ser,
de un sueño que soñé.
Para y disfruta
En el camino de la búsqueda de ese amor eterno, ilícito, utópico, irreal, …, o tan sólo soñado, …, pasamos por alto gran cantidad de momentos, situaciones, circunstancias, …, instantes en los que ese amor verdadero se hace presente, corpóreo, pero no de una forma eterna sino fugaz.
Como una nube en el cielo, a la que nadie presta atención, como esa gota de agua que sucumbe ante el frío suelo, como pájaro que se posa en la rama más frágil de un árbol, en perfecto equilibrio, como el leve mecer de la hierba por el aire, como el rayo de luz que se vuelve opaco ante un nubarrón, …, así pasan los instantes felices sin que nadie se detenga y dedique un segundo de su vida a contemplar lo maravilloso que hay en todo ello.
Disfrutad y abrid vuestro corazón a esos pequeños detalles que no mueven el mundo pero que forman parte de él, sentirse parte de la tierra sin interrumpir su ciclo, sin ser el centro del universo, sino un mero observador en la cuneta de la vida. Como quien cierra los ojos a dos pasos de un precipicio para sentir el vacío bajo sus pies, como quien no suelta palabra en medio del campo para escuchar ese silencio tan melodioso que nos regala, como quien un día, harto de prisas, estrés, carreras, …, se detiene a disfrutar el transcurrir de un segundo sumido en el mayor de los silencios con un latir de corazón, el suyo propio, como banda sonora de fondo.
Son estos pequeños instantes desapercibidos los que adornan nuestras vidas con color y emoción, paz y armonía, cómplices de la naturaleza, de la tierra, de la vida.
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