Un azul pálido al horizonte delimita las nubes y el mar. Un mar que hoy ruge con fuerza, haciendo ahínco sobre las rocas a las que golpea, de las que arranca partículas poco a poco y con verdadera crueldad para formas las luego tan bellas playas. Un mar que suelta con furia sus blancos brazos para atrapar un palmo más de tierra. Un rugir fácil de confundir con el eco de la conciencia.
Sí, la conciencia, esa vocecita, a veces tímida y que otras grita, te guía por el sendero de la vida. Ese otro “yo” que te juzga y te critica, que te alaba y te suscita, que te hace llorar unas veces de pena y otras de alegría. Compañera de por vida, esposada sin permiso a las muñecas de tu moral y tu justicia, verdugo de tus palabras y juez de tus actos.
Pues mi conciencia y yo, unidos en la intimidad del papel y al tinta, nos volvemos a encontrar cara cara, entre el rugir de las olas y la leve luz que desprende una luna atrapada por las oscuras nubes. Una vez más la voz de mi conciencia me pregunta, me cuestiona sin cesar el rumbo que decido llevar. Rumbo guiado por un faro en malas condiciones, cuya bombilla que me ha de salvar se sujeta a las condiciones del libre albedrío, al ir y devenir de las circunstancias que me rodean, a cada segundo que transcurre, a cada molécula de oxígeno que respiro.
Y no es más que el reflejo de un futuro incierto, de una inseguridad tan segura que rebosa miedo. Miedo a la incertidumbre del mañana.
Y a sabiendas que el amor es el único impulsor de las conciencias perdidas de razón, llamo a ese rojizo sentimiento a que me abrace entre sus cálidas emociones y me proporcione la seguridad y protección que yo no supe trabajar. Pero como hijo de todo padre sabe, el amor es más incierto que cualquier faro, que cualquier ola, la cual nunca aciertas a decir cuando romperá. Por lo que mal parche para tan gran herida fui a elegir.
Y contradicción tras contradicción hago del parche mi salvación, puesto que hoy respiro el presente con olor a pasado, y no el futuro, y el remedio inminente es más sano para mí que una cura a largo plazo sin saber si la llegaré a conseguir.
Y aunque todas estas palabras escritas de mano de un niño con cuerpo de hombre y corazón desangrado carezcan de sentido, todo aquel que en su destino tenga escrito leerlas comprenderá el motivo que me incita a decirlo, la ilusión de la juventud, el temor a crecer.
Un espacio donde compartir inquietudes, emociones, sentimientos, palabras o simplemente silencios.
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martes, 26 de abril de 2011
Te ví
Anoche te vi,
y me golpeó un sentimiento,
bofetada en todo el alma
por apartar de mi
a la persona que más quiero.
Como el ángel a la virgen,
como la gaviota al marinero perdido,
como gota de agua en el desierto,
un rayo de luz en la oscuridad,
así te apareciste ante mí
hace ya mucho tiempo.
Y ahora de mi mente no te vas,
deslumbrado por el color de tus ojos,
por el recuerdo de tus besos,
por el cariño de tus abrazos,
por las caricias de tus dedos.
Pusiste rumbo a mi vida,
le diste un timón con el que navegar,
una vela con la que avanzar,
pies con los que caminar.
Me enseñaste sentimientos desconocidos,
caricias que a cualquiera estremecerían,
sonrisas que alegrarían la mayor de las penas,
miradas que a una piedra enternecerían.
Me diste compañía en mis momentos más solos,
luz en la oscuridad para ver por donde pisar,
me diste la vida,
tu amor,
tu piel,
tu corazón,
tus sentimientos y emociones,
tu ternura y pasión.
Me entregaste tu corazón en bandeja de oro,
y no supe aprovecharlo.
El sol deseca ahora mi corazón,
sequía de sentimientos
con rayos de desesperación,
la razón sin razón
y el amar sin amor.
y me golpeó un sentimiento,
bofetada en todo el alma
por apartar de mi
a la persona que más quiero.
Como el ángel a la virgen,
como la gaviota al marinero perdido,
como gota de agua en el desierto,
un rayo de luz en la oscuridad,
así te apareciste ante mí
hace ya mucho tiempo.
Y ahora de mi mente no te vas,
deslumbrado por el color de tus ojos,
por el recuerdo de tus besos,
por el cariño de tus abrazos,
por las caricias de tus dedos.
Pusiste rumbo a mi vida,
le diste un timón con el que navegar,
una vela con la que avanzar,
pies con los que caminar.
Me enseñaste sentimientos desconocidos,
caricias que a cualquiera estremecerían,
sonrisas que alegrarían la mayor de las penas,
miradas que a una piedra enternecerían.
Me diste compañía en mis momentos más solos,
luz en la oscuridad para ver por donde pisar,
me diste la vida,
tu amor,
tu piel,
tu corazón,
tus sentimientos y emociones,
tu ternura y pasión.
Me entregaste tu corazón en bandeja de oro,
y no supe aprovecharlo.
El sol deseca ahora mi corazón,
sequía de sentimientos
con rayos de desesperación,
la razón sin razón
y el amar sin amor.
lunes, 25 de abril de 2011
Sin ti
Sumergido en el vacío
que dejaron tus besos,
sumergido en las sábanas
que descubrieron tu cuerpo,
nado en la nostalgia
que de ti me ha hecho preso.
Respiro tu esencia,
siento tu calor,
me estremezco con el eco
de los latidos de tu corazón.
Rodeado de ti sin ti,
rodeado de todo sin nada,
rodeado de amor en soledad,
de luz en la oscuridad.
La melancolía se hizo dueña
de todo lo que me rodea,
de cada foto,
de cada carta,
de cada baldosa
que pisaste descalza.
Se me encoge el alma
de tu sonrisa bañada,
se me encoge el corazón
necesitado de tu calor,
adicto a tu presencia,
privado de tus labios y su sabor.
Necesito el aroma de tu piel,
decir que te quiero,
saborear tus caricias,
el recuerdo de aquel beso.
Necesito tus abrazos,
que me penetre tu mirada,
cogerte de las manos
y sentirte enamorada.
que dejaron tus besos,
sumergido en las sábanas
que descubrieron tu cuerpo,
nado en la nostalgia
que de ti me ha hecho preso.
Respiro tu esencia,
siento tu calor,
me estremezco con el eco
de los latidos de tu corazón.
Rodeado de ti sin ti,
rodeado de todo sin nada,
rodeado de amor en soledad,
de luz en la oscuridad.
La melancolía se hizo dueña
de todo lo que me rodea,
de cada foto,
de cada carta,
de cada baldosa
que pisaste descalza.
Se me encoge el alma
de tu sonrisa bañada,
se me encoge el corazón
necesitado de tu calor,
adicto a tu presencia,
privado de tus labios y su sabor.
Necesito el aroma de tu piel,
decir que te quiero,
saborear tus caricias,
el recuerdo de aquel beso.
Necesito tus abrazos,
que me penetre tu mirada,
cogerte de las manos
y sentirte enamorada.
Te conozco sin saber de ti
Se como eres desde el día en que nací, desde mi primera bocanada de aire, desde que oí por primera vez la voz de mi madre. Sé cómo eres desde que mi corazón comenzó a latir, desde que un rayo de luz rozo mi piel por primera vez, desde que me di cuenta que podía mover los dedos de los pies, desde que el tiempo es tiempo en mí, desde que rebosó por primera vez una lagrima de mis ojos, desde que mis labios conocieron la sonrisa, desde que mi piel se dio de bruces con el deseo, desde que se me erizaron por primera vez los pelos, desde el primer suspiro, desde el primer bostezo, desde el primer guiño, el primer gesto. Sé cómo eres desde que comencé a imaginarte, desde que empecé a soñarte, desde que te sentí dentro de mi sin estar ni ser.
Sé cómo eres desde mi primer beso sin ser tus labios los que rozaban, desde mi primera caricia en piel que no era tuya. Sé cómo eres desde siempre, pero también desde nunca. Se cuan ardiente es tu corazón pero no su color, se cuan bien sabe tu boca pero no su perfil, se lo bien que hueles pero no a que, se cómo es abrazarte pero sin sentir tu pecho contra el mío, se cómo es tu mirada sin saber el color de tus ojos, la sensación de tu cabello entre mis dedos sin saber si es largo o corto.
Te conozco desde siempre sin conocerte, sé que existes porque te siento, pero sin sentirte. Sé que leerás estas palabras sin llegar a saber de su existencia, sé que me escuchas el pensamiento en este mismo instante, aunque no me oigas.
Eres real, me niego a aceptar que nunca naciste, sé que estás ahí, a la vuelta de la esquina, pero que nunca hemos coincidido, aun no era el momento, teníamos que aprender de nuestros errores, perfeccionarnos en el arte del amar para así darnos lo mejor el uno al otro.
Un día de estos, cuando dejemos de buscarnos, tropezaremos por la calle, mientras pensábamos el uno en el otro sin saberlo, alzaremos la vista y encontraremos todas esas cosas que ya sabíamos que estaban ahí pero que nunca vimos, y una mirada valdrá para aunarnos en un lazo que nada ni nadie desatara, porque no tendremos que luchar contra nada ni nadie, porque no se pude luchar contra lo que está escrito, porque yo soy tú y tu eres yo, porque somos uno en dos cuerpos diferentes, que se perdieron al nacer, un alma dividida en busca de su fiel compañera, porque no seremos novios, ni pareja, ni ningún adjetivo que se le parezca, solo podrá definirnos la palabra compañeros, en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas, compañeros de por vida por mutuo deseo.
Sé cómo eres desde mi primer beso sin ser tus labios los que rozaban, desde mi primera caricia en piel que no era tuya. Sé cómo eres desde siempre, pero también desde nunca. Se cuan ardiente es tu corazón pero no su color, se cuan bien sabe tu boca pero no su perfil, se lo bien que hueles pero no a que, se cómo es abrazarte pero sin sentir tu pecho contra el mío, se cómo es tu mirada sin saber el color de tus ojos, la sensación de tu cabello entre mis dedos sin saber si es largo o corto.
Te conozco desde siempre sin conocerte, sé que existes porque te siento, pero sin sentirte. Sé que leerás estas palabras sin llegar a saber de su existencia, sé que me escuchas el pensamiento en este mismo instante, aunque no me oigas.
Eres real, me niego a aceptar que nunca naciste, sé que estás ahí, a la vuelta de la esquina, pero que nunca hemos coincidido, aun no era el momento, teníamos que aprender de nuestros errores, perfeccionarnos en el arte del amar para así darnos lo mejor el uno al otro.
Un día de estos, cuando dejemos de buscarnos, tropezaremos por la calle, mientras pensábamos el uno en el otro sin saberlo, alzaremos la vista y encontraremos todas esas cosas que ya sabíamos que estaban ahí pero que nunca vimos, y una mirada valdrá para aunarnos en un lazo que nada ni nadie desatara, porque no tendremos que luchar contra nada ni nadie, porque no se pude luchar contra lo que está escrito, porque yo soy tú y tu eres yo, porque somos uno en dos cuerpos diferentes, que se perdieron al nacer, un alma dividida en busca de su fiel compañera, porque no seremos novios, ni pareja, ni ningún adjetivo que se le parezca, solo podrá definirnos la palabra compañeros, en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas, compañeros de por vida por mutuo deseo.
domingo, 24 de abril de 2011
Tan sólo fué un sueño
Anoche soñé que la realidad superaba la ficción,
anoche soñé que te soñaba,
anoche soñé con tu pelo largo,
con tus bellos ojos,
reflejos de un atardecer,
espejos de tu alma.
Anoche soñé que te soñaba,
cautivado por tu mirada,
por la ternura de tus labios,
deseo de dioses,
y de ángeles, pecado.
Anoche soñé que te soñaba,
y que a tu piel le susurraba
la pasión que en mi crecía,
mientras nuestros dedos se entrelazaban
como el árbol de la vida.
Anoche soñé que te soñaba,
y tan duro despertar tuve
que soñé que me suicidaba
para caer de nuevo en las garras
de los labios que antes me besaban.
Anoche soñé que te soñaba,
y al despertarme del despertar
sentí como las hadas de los sueños
te arrancaban de mi almohada,
dejando en ella el calor de tu rostro,
rastro de lo que una noche fue sin ser,
de un sueño que soñé.
anoche soñé que te soñaba,
anoche soñé con tu pelo largo,
con tus bellos ojos,
reflejos de un atardecer,
espejos de tu alma.
Anoche soñé que te soñaba,
cautivado por tu mirada,
por la ternura de tus labios,
deseo de dioses,
y de ángeles, pecado.
Anoche soñé que te soñaba,
y que a tu piel le susurraba
la pasión que en mi crecía,
mientras nuestros dedos se entrelazaban
como el árbol de la vida.
Anoche soñé que te soñaba,
y tan duro despertar tuve
que soñé que me suicidaba
para caer de nuevo en las garras
de los labios que antes me besaban.
Anoche soñé que te soñaba,
y al despertarme del despertar
sentí como las hadas de los sueños
te arrancaban de mi almohada,
dejando en ella el calor de tu rostro,
rastro de lo que una noche fue sin ser,
de un sueño que soñé.
Para y disfruta
En el camino de la búsqueda de ese amor eterno, ilícito, utópico, irreal, …, o tan sólo soñado, …, pasamos por alto gran cantidad de momentos, situaciones, circunstancias, …, instantes en los que ese amor verdadero se hace presente, corpóreo, pero no de una forma eterna sino fugaz.
Como una nube en el cielo, a la que nadie presta atención, como esa gota de agua que sucumbe ante el frío suelo, como pájaro que se posa en la rama más frágil de un árbol, en perfecto equilibrio, como el leve mecer de la hierba por el aire, como el rayo de luz que se vuelve opaco ante un nubarrón, …, así pasan los instantes felices sin que nadie se detenga y dedique un segundo de su vida a contemplar lo maravilloso que hay en todo ello.
Disfrutad y abrid vuestro corazón a esos pequeños detalles que no mueven el mundo pero que forman parte de él, sentirse parte de la tierra sin interrumpir su ciclo, sin ser el centro del universo, sino un mero observador en la cuneta de la vida. Como quien cierra los ojos a dos pasos de un precipicio para sentir el vacío bajo sus pies, como quien no suelta palabra en medio del campo para escuchar ese silencio tan melodioso que nos regala, como quien un día, harto de prisas, estrés, carreras, …, se detiene a disfrutar el transcurrir de un segundo sumido en el mayor de los silencios con un latir de corazón, el suyo propio, como banda sonora de fondo.
Son estos pequeños instantes desapercibidos los que adornan nuestras vidas con color y emoción, paz y armonía, cómplices de la naturaleza, de la tierra, de la vida.
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