viernes, 26 de agosto de 2011

Sin saber porqué

Sin saber cómo ni porqué,
a sabiendas de que no puede ser,
quiero que sea lo imposible,
lo que en su día ya fue,
lo que hoy por hoy no es
y que de dejar pasar
nunca será.
Sin saber porqué,
quiero lo que quiero,
porque lo quiero,
porque mi alma me lo pide a gritos,
porque sin ti no soy,
porque sin ti no hay razón de ser.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
se que te quiero,
se que ocupas mis pensamientos,
se que eres parte de mi sin ser.
Sin saber porqué,
y quizás por eso,
se que no soy sin ti,
que mi sangre no es sangre
sin no corre por tus venas,
que el aire no es aire
si no compartimos pecho.
Sin saber porqué pero a sabiendas,
te quiero porque te quiero,
y sin más porqué ...
te quiero.

Tu sonrisa, su bandera (III)

Es el recuerdo de tus latidos
quien me da vida a los sueños,
el que mueve mis pensamientos,
el que me enciende por dentro.
Es el recuerdo de tus labios
quien me da calor por las noches,
el que me hace sonreír en soledad,
el que me invade de paz.
Es el recuerdo de tu piel
quién me arropa en la melancolía,
el que me abrió los ojos
para descubrir la pasión.
Es el recuerdo de tu mirada
quién me sosiega durante el día,
el que me calma en la tempestad,
el que me guía en la oscuridad.
Es el recuerdo de tu sonrisa
el que iza cada noche mi corazón
antes de salir a navegar entre ilusiones
y por mar … tu amor.

Tu sonrisa, su bandera (II)

Presente con olor a pasado,
pies enterrados en arena mojada,
memoria de un corazón anclado,
raíces que no respiran nada.
Un suspiro que no sale,
agua estancada,
un cigarro que no se consume,
ojos encerrados en una mirada.
Amor descolorido
que tiñe todo sentimiento,
voz muda
con sabor a arrepentimiento.
Pasos de un camino
que ya fueron dados,
cuyas huellas no se borran
con este aire helado.
¿Corazón vacío
que ya todo lo ha dado?
Aferrado a su pasado
para poder sentirse vivo
cuando en las oscuras noches
le invade por dentro el frío.
Escribir para olvidar,
dejando en el espejo
un leve reflejo
de lo que llegué a dar.
Porque un día sonreí de pasión,
y con cada segundo
se hunde más en el olvido
el recuerdo de esa sensación.
Y con manos de hierro
forjadas en tu calor,
rescato del infierno del olvido
de tus labios su sabor,
de tu mirada su paciencia,
de tu piel su tacto,
de tus manos sus caricias,
de ti …
rescato tanto …