sábado, 30 de julio de 2011

Tu sonrisa, su bandera (I)

Mil palabras en cada suspiro,
un silencio lleno de argumentos,
besos a la nada imaginando tu rostro,
caricias al vacío cargadas de sentimientos,
miradas que lo dicen todo
y cabizbajas no tienen respuesta.
Abrazos al aire que me rodea,
guiños que se pierden en el horizonte,
tiempo que se lleva la marea.
Una caja llena de recuerdos,
eternos y presentes,
páginas con tu nombre,
lágrimas secas que no sientes.
Sobreviviendo en la memoria del corazón
sin querer dejar este mundo,
latiendo al mismo son
que mis labios te anhelan.
Retumban sus voces en mi interior
reclamando tus sonrisa,
vela que no se apaga
por más que sopla la brisa.
Enterrados bajo mi piel
intentan escapar al olvido,
tatuados con pasión,
indiferentes a su destino.
Burlando el paso del tiempo,
agazapados y escondidos,
ladrones de instantes,
caprichosos bandidos.

Duerme conmigo esta noche

Déjame dormir contigo esta noche,
hazme un hueco en la esquina de tu cama,
arroparnos con las sábanas de tu corazón,
haremos de mi alma un edredón
que nos de calor en esta noche,
en la que la fría soledad de la melancolía
congela los recuerdos
que cuelgan agónicos de tus labios,
que se aferran con fuerza a tus párpados
para no perder la imagen de tus ojos.
Duerme conmigo en un sólo respirar
hasta que el sol nos ahogue con su luz y nos separe,
aunque en mi interior la sangre seguirá fluyendo
al son de tus latidos,
aunque cada poro de mi piel huela a ti.
Duerme conmigo esta noche y dejaré de soñarte,
para por un instante vivirte.
Ven, dame tu mano,
cada vez más cerca mis labios de su ilusión,
mi piel de ti,
un eclipse de pasión,
ternura y amor,
en un cielo que es nuestra historia,
mi razón de ser,
lo que me hace abrir los ojos
con cada amanecer,
el agua que me riega por dentro a cada instante.
Ven, duerme conmigo esta noche,
déjame dormir con una sonrisa una vez más.

lunes, 4 de julio de 2011

Un beso

Venzo el peso de las cadenas
de la inseguridad y el miedo,
corazón perplejo
ante la protagonista de mis sueños,
compañera en el sendero,
dueña de mis besos.
Una sonrisa une nuestros cuerpos,
un lazo débil pero tierno,
una cómplice mirada
que detiene el tiempo.
El deseo acaricia tus labios,
los surcos de tu corazón,
mientras sientes como tu piel
se impregna de pasión.
El calor derrite los pensamientos,
la música vibra en nuestro interior
como nubes que se abrazan
y se hacen una bajo el sol.
Tus labios son mis labios,
mi piel es tu piel,
dos corazones abrazados
sin saber quién es quién.
Un segundo en la memoria
que perdurará para siempre
como sueño alcanzado,
deseo latente
que por un instante fue logrado.