domingo, 22 de mayo de 2011

Mi corazón

Alzo la vista al techo de mi corazón
y está sellado por todos lados.
Un nubarrón negro y espeso le cubre,
le niega todo rayo de luz.
El fango de la tormenta todo lo llena,
sin una vía de escape para las emociones,
pasión en bruto sin drenaje.
Un corazón, mi corazón,
órgano enmohecido sin luz de vida,
escamas de soledad alrededor adheridas,
polvo de tristeza lo envuelve.
Fango y más fango, donde chapotean,
inconscientes de lo que les rodea,
la felicidad y esperanza.
Y con la mirada triste tras la ventana,
desfigurado por las gotas de agua,
el amor les observa pesimista y cabizbajo,
envidioso de la ignorancia, enojado,
desesperado por la pesadumbre que respira y le abate.
Sintiéndose castigado por el pasado,
con lágrimas en los ojos
que se pierden en las grietas del mañana.
Se ve reflejado en el cristal y
no se reconoce, gris, frío, sólo, árido como la nada.
Una mirada más a fuera,
una mirada más que le hunde en la desgracia
de la soledad de sentimiento.
Sin sangre que le de calor,
sin sangre que le de vida, sin ti.

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