lunes, 25 de abril de 2011

Te conozco sin saber de ti

Se como eres desde el día en que nací, desde mi primera bocanada de aire, desde que oí por primera vez la voz de mi madre. Sé cómo eres desde que mi corazón comenzó a latir, desde que un rayo de luz rozo mi piel por primera vez, desde que me di cuenta que podía mover los dedos de los pies, desde que el tiempo es tiempo en mí, desde que rebosó por primera vez una lagrima de mis ojos, desde que mis labios conocieron la sonrisa, desde que mi piel se dio de bruces con el deseo, desde que se me erizaron por primera vez los pelos, desde el primer suspiro, desde el primer bostezo, desde el primer guiño, el primer gesto. Sé cómo eres desde que comencé a imaginarte, desde que empecé a soñarte, desde que te sentí dentro de mi sin estar ni ser.
Sé cómo eres desde mi primer beso sin ser tus labios los que rozaban, desde mi primera caricia en piel que no era tuya. Sé cómo eres desde siempre, pero también desde nunca. Se cuan ardiente es tu corazón pero no su color, se cuan bien sabe tu boca pero no su perfil, se lo bien que hueles pero no a que, se cómo es abrazarte pero sin sentir tu pecho contra el mío, se cómo es tu mirada sin saber el color de tus ojos, la sensación de tu cabello entre mis dedos sin saber si es largo o corto.
Te conozco desde siempre sin conocerte, sé que existes porque te siento, pero sin sentirte. Sé que leerás estas palabras sin llegar a saber de su existencia, sé que me escuchas el pensamiento en este mismo instante, aunque no me oigas.

Eres real, me niego a aceptar que nunca naciste, sé que estás ahí, a la vuelta de la esquina, pero que nunca hemos coincidido, aun no era el momento, teníamos que aprender de nuestros errores, perfeccionarnos en el arte del amar para así darnos lo mejor el uno al otro.

Un día de estos, cuando dejemos de buscarnos, tropezaremos por la calle, mientras pensábamos el uno en el otro sin saberlo, alzaremos la vista y encontraremos todas esas cosas que ya sabíamos que estaban ahí pero que nunca vimos, y una mirada valdrá para aunarnos en un lazo que nada ni nadie desatara, porque no tendremos que luchar contra nada ni nadie, porque no se pude luchar contra lo que está escrito, porque yo soy tú y tu eres yo, porque somos uno en dos cuerpos diferentes, que se perdieron al nacer, un alma dividida en busca de su fiel compañera, porque no seremos novios, ni pareja, ni ningún adjetivo que se le parezca, solo podrá definirnos la palabra compañeros, en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y las penas, compañeros de por vida por mutuo deseo.

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