viernes, 17 de febrero de 2012

Tu mirada

Tantas palabras para expresar un instante, tan solo un segundo dilatado hasta la eternidad, un momento que llena todas las páginas de todos los libros.

Un puente que nace entre nuestros rostros, que parte de tu mirada, invitación en sobre de oro a la imaginación. Un segundo en el que salgo de mi para nacer de nuevo, en el que tu mirada me envuelve y me arropa, me desnuda de miedos y temores, sucumbiendo ante las hadas de los sueños que me agarran de la mano y me acompañan a tu mundo, a nuestro mundo. Un segundo en el que vivo una historia, una vida entera, un viaje a través de las sensaciones y sentimientos. Travesía en góndola de ternura por aguas de amor y comprensión. Tu iris es el sol que me ilumina en este camino. En una orilla tu piel y en la otra tu ser. Descubriéndote, descubriéndonos, mirando con los ojos del corazón, sintiendo tus latidos de fondo, que mueven estas aguas hasta lo más profundo de ti.

Una mirada amiga, cómplice, sensual, rema al son que tu alma le dicta, parajes que sólo la majestuosidad los define, partes de ti en ti, enseñándome cómo eres, lo que quieres, tu mundo. Un mundo en el que la luna y el sol comparten escenario, celosos de mi mano que con fuerza te agarra, prendido de tu piel que me calienta. 
Un mundo, este mundo, en el que somos dos en uno sin perder cada sombra, un mundo en el que la lluvia sube desde el suelo por no esperar a tocarte, un mundo en el que el verde de la hierba se torna azul, espejo que te refleja. Un mundo en el que la brisa siempre es cálida, la paz es el aire y el silencio todo lo dice.

Y al fondo, en el horizonte que delimita estas aguas, se esconde un beso, un instante dentro de otro, el deseo de un beso, un acumulo de milímetros que separan nuestros labios, expansiones de nuestras almas, de nuestro calor, de nuestra esencia. La corriente nos acerca cada vez más, sin llegar a rozarnos, sin que llegue a sentir tus labios pero sintiendo su sabor sin ellos. Entre abiertos, deseosos, dejando escapar la energía entre ellos, energía que fluye en tu busca.

Un instante dentro de otro que a su vez cierra los ojos para verte sin verte. Cada vez que te veo amanece un nuevo día en mí, eres el sol que deshiela mi rocío, tu mirada el paraguas cuando arrecia la tormenta, un sendero hacia la imaginación y el fluir de las letras, un puente entre la realidad y el sueño, mi sueño, tu y yo, mi sueño. La oscuridad de tus ojos me envuelve, me encandila, me abraza y me lleva consigo por el rio de las hadas.
Anoche nuestras miradas se cruzaron y volví a nacer, ayer te ví.