lunes, 4 de julio de 2011

Un beso

Venzo el peso de las cadenas
de la inseguridad y el miedo,
corazón perplejo
ante la protagonista de mis sueños,
compañera en el sendero,
dueña de mis besos.
Una sonrisa une nuestros cuerpos,
un lazo débil pero tierno,
una cómplice mirada
que detiene el tiempo.
El deseo acaricia tus labios,
los surcos de tu corazón,
mientras sientes como tu piel
se impregna de pasión.
El calor derrite los pensamientos,
la música vibra en nuestro interior
como nubes que se abrazan
y se hacen una bajo el sol.
Tus labios son mis labios,
mi piel es tu piel,
dos corazones abrazados
sin saber quién es quién.
Un segundo en la memoria
que perdurará para siempre
como sueño alcanzado,
deseo latente
que por un instante fue logrado.

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